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Placer con culpa: Fantasía sexual de ser violada

Me llama la atención como existen infinidad de tabúes dentro del universo sexual. Nuestras mentes a veces nos traen ciertas fijaciones que no conseguimos admitir y procesar emocionalmente. Muchas veces la culpa de que es algo malo nos inclina a pensar que hay algo que no está funcionando bien del todo. Es el caso de esta fantasía que tengo de ser abusada sexualmente.

Recuerdo de joven cuando esta fantasía comenzaba a surgir en mis placeres solitarios… Disparado quizás en mi imaginación sobre momentos reales que experimenté en mis inicios. Claro que siempre era mi imaginación ya que aun habiendo vivido ciertos momentos tensos nunca llegue a sufrir de una violación.

Como sucedió con Diego, un hombre que se cruzó en mi camino cuando yo tenía 16 años, y me gustó tanto que no di importancia a la diferencia que existía en nuestra edad de casi 10 años. Se imaginaran que este Diego no era ningún santo, ni estaba profundamente enamorado de una colegiala, ni tenía intenciones de ser mi novio. En resumidas cuentas, Diego me tuvo completamente vulnerable, en un entorno medianamente privado para decidir hasta donde llegar en su enérgica insistencia. Yo a esa edad me resistía firmemente a tener relaciones sexuales, y esto claramente no le agradó. Todavía recuerdo esa mirada que tenía entre divertida y peligrosa, entre sus manos insistentes y mis negativas a seguir adelante. En ese juego o forcejeo sentí el poder que una persona tiene sobre otra por el único hecho de ser más grande y más fuerte. Felizmente el resultado fue que él tomo la decisión correcta, paró con sus insistencias y yo nunca más lo volví a ver.

Este fue el gran disparador de mi mente inquieta, teniendo esas imágenes y reviviendo el momento, pero cambiándole el final. Y es el día de hoy que no puedo imaginarme mi vida sexual sin esta fantasía de ser sometida por alguien a la fuerza. Claro que con los años fue evolucionando y mil rostros pasaron por la misma escena, incluso grupo de rostros también. De hecho el cine tuvo un gran aporte a esta fantasía mostrando diferentes tipos de sometimientos, mi favorito es en la película Drácula de Bran Stoker con un demonio.

Mi investigación sobre este asunto me mostró que claramente aquellos que han sufrido algún tipo de abuso tienen más probabilidad de querer o necesitar incorporar esto a modo de fantasía a sus vidas sexuales.

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Así como me sucede a mí, esta visión se repite en la mente de muchas otras mujeres, y se expresa más aun cuando encontramos un compañero igualmente atraído por el BDSM. De hecho es un fetiche practicado a nivel mundial que genera más curiosidad a medida que pasa el tiempo y es disfrutado de forma segura por millones de personas.

La idea de que alguien pueda disfrutar este juego de sometimiento genera pánico en el corazón de muchos vainillas que no terminan de entenderlo, pero al fin de cuentas gustos son gustos.

Existen muchos juegos con estilos diferentes, dinámicas y fetiches que pueden generarte un estremecimiento en el estómago. Fácilmente encuentro videos porno en la red que a mí también me hacen sentir nauseas… y contradictoriamente estos videos pueden ser los más populares para aquellos que les gusta lo convencional. Lo que más le gusta al público en general es completamente opuesto al estilo que yo encuentro personalmente excitante y erótico. Por lo que acepto mi identidad, mis gustos personales y espero que aun siendo una minoría tenga la libertad de expresarme junto con todos aquellos con quienes encontramos placer en el BDSM.

Mi idea personal para encontrar placer en el sexo incluye el fetiche del abuso y el sometimiento. No es algo que pueda evitar y resulta absolutamente necesario para poder alcanzar el clímax y sentirme satisfecha.

Como te imaginaras a mi pareja le encanta este condimento en nuestra vida sexual, y siempre tiene iniciativas para encontrar nuevas maneras de llevarlo a otro nivel.

Cuando soy amarrada por mis manos, cuando me dice al oído que va a utilizar mi cuerpo para satisfacer sus deseos más perversos aunque yo me resista, mi libido alcanza niveles súper-mega-extra-altos. Y ni hablar cuando siento su respiración, su fuerza y su pesado cuerpo sobre el mío para hacerme gritar “no, por favor para!”; luego él respondiendo a mis suplicas que no le importa y que mis gemidos lo único que consiguen es hacerlo sentir más duro. Esos sí es jodidamente sexy!

Y además de disfrutarlo plenamente me siento muy tranquila ya que la confianza que existe entre nosotros es una garantía. Sé que al instante de hacerle saber sobre algún tipo de incomodidad física o emocional él sabrá parar, entregándome el poder y control sobre la situación inmediatamente.

En el pasado intenté muchas veces tener sexo con las luces bajas, besos apasionados y caricias amorosas pero la verdad es que el sexo vainilla no es lo mío, le falta algo para poder disfrutarlo realmente. Ese algo, es el erotismo. No, no me gusta el sexo convencional, necesito del spanking, del forcejeo, de que me tome por el pelo, necesito que me someta bajo la fuerza de sus grandes brazos contra una pared, me gusta ser amarrada, sentir la violencia y el descontrol, la rudeza y me gusta escuchar mis súplicas. Y por sobre todo necesito que él responda siempre con total control y poder sobre mí, que me llame de puta y que no pare.

Hay muchos fetiches y juegos allí afuera por el mundo esperando a ser descubiertos y practicados. Hay muchos de ellos que no los entiendo y de los que probablemente no disfrutaría tampoco. Me veo como parte del mundo BDSM con una mente bastante traviesa. No entiendo mucho como las personas disfrutan del sexo tradicional o vainilla pero lo acepto como parte de una realidad de la que no formo parte, pero quiero aclarar que no me interesa señalarlo como equivocado.

Sucede en lamentables ocasiones que algunas personas no pueden evitar juzgarme, comparan el juego del sometimiento sexual practicado por adultos, con la aceptación del libertinaje sexual y la pornografía incluyendo a los menores de edad o la pedofilia. Esto es tan ofensivo que me cuesta encontrar palabras para describir lo injusto que es ese tipo de razonamiento. Creo que nada de lo que pasa entre cuatro paredes entre dos adultos y bajo el consentimiento de ambos tenga ningún tipo de relación con un delito sexual, sea una violación real o sea el abuso de un menor.

Las fantasías sexuales son parte de nuestro entretenimiento como adultos, tenemos el derecho de explorar. Nunca juzgaría de inapropiado si una mujer compra un disfraz de colegiala para seducir a su marido. No quiere decir que al gozar de este “roleplay” el marido tiene una patología psiquiátrica y es un pedófilo.

Son juegos, si podemos practicarlos de forma segura con nuestra pareja, más sanos seremos y más felices nos sentiremos.  Es muy diferente el delito del abuso sexual perpetuado por un criminal que el juego protagonizado por adultos que quieren divertirse y pasarla bien.

Espero que aun en la mente del vainilla no me quiten mi derecho a tener sexo y a divertirme con él en la forma que me gusta, en la forma que quiero y que necesito.

2 comentarios en “Placer con culpa: Fantasía sexual de ser violada

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