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Podofilia: Hasta que de repente está a tus pies!

Este tipo de fetiche se trata de una fijación erótica hacia los pies. Generalmente sucede en hombres heterosexuales atraídos sexualmente por los pies de esa mujer que desea, sí, eso mismo, los pies! Como puede suceder? No hace falta darle explicación a todo o sí? Algunas veces solo hay que relajarse y dejar que las cosas fluyan.

Si eres una de esas personas que les gusta la historia y conocer sobre el origen de las cosas, puedes buscar más información de la cultura china y su obsesión por los pies pequeños.

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¿Y qué me dices de Cenicienta? Aquella historia debe ser el primer registro de este fetiche. Ahora yo me pregunto: ¿qué estaría dispuesta a dar por un príncipe azul? Pues diría que mis pies se los daría con mucho gusto.

Entre teorías de Freud, Jung, sexólogos y demás no encuentro nada de mi interés, solo podría señalar que existe una estrecha relación entre el podófilo y la humillación. De hecho lo que ellos practican es una manifestación estética de este sentimiento erótico asociado con la sumisión. Muchos hombres adoran ser sometidos, perderse en su loca admiración y besar los pies de su cenicienta. Definitivamente este fetiche se vincula estrechamente con el BDSM.

Nosotras tampoco podemos desentendernos ante este fetiche, si pudiera hacer una encuesta sobre la relación entre la cantidad de podófilos y mujeres que cuidamos de nuestros pies, seguramente ganaríamos. Personalmente disfruto muchísimo de adornar mis pies… de entre todas las tiendas en un centro comercial dedico siempre la mayor parte de mi tiempo a comprar zapatos. Me gustan muchos los tacones y además adoro esculpir mis uñas, cambiar los colores según la temporada, los estilos y porque no a veces incorporar un brazalete o anillo.

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¿Qué sucede cuando una mujer que cuida sus pies y un podófilo se encuentran?

Pues una explosión de sensaciones claro! Idolatrada, buscada y deseada ella seguramente disfrutará inicialmente de un buen masaje de pies, y si accede a las suplicas de su podo” le permitirá besarlos. Llegando un poco más lejos le dejará utilizar porque no su lengua para saborear uno a uno cada dedo de su pie. Y prepárate para ver una erección detrás de sus pantalones porque estos hombres realmente se excitan.  Muchas veces serán deslumbrados por un par de zapatos de tacón alto y querrán recorrerlo con su lengua también, porque la estimulación erótica que ellos reciben al hacer esto es mucho mayor que el concepto de higiene.

Llegando al punto donde nuestro amigo comienza su labor de adoración, con extrema dedicación, es cordial tomar una actitud dominante y jugar un poco este rol. Yo personalmente disfruto de penetrar con mi pie su boca, de acariciar su cara con el mismo, de jugar entre sus pantalones con mi otro pie libre porque eso lo hace muy feliz. Por supuesto que en este juego existe una regla muy importante, y es que mi boca queda totalmente inaccesible, porque en mi mente la higiene está bien presente.

Existe muchos podos* que además de disfrutar las caricias y los besos les gusta sentir la presión de los tacones en su cuerpo, esto se llama trampling. Es difícil para una, como mujer dominante, saber hasta dónde llegar con este juego pero créeme que él sabrá como pedírtelo.

Recuerdo una noche relajándome junto con amigos en un bar de temática fetichista, fue mi primer encuentro con un podo. El parecía una persona amable y de carácter alegre, comenzó a acercarse poco a poco, intentando participar en la conversación del grupo y apartándome de a ratos con preguntas personales para conocer un poco más sobre mis inclinaciones personales. Ese momento mis pies estaban un poco fatigados y acepté felizmente sus ofrecimientos de aliviar mi cansancio. Cuando nuestro dialogo se tornó más y más relajado me pidió, luego de colocarme los zapatos nuevamente, que por favor caminara sobre él. Que grande fue mi sorpresa cuando encontré una mirada perdida del placer y lujuria al recorrer su cuerpo tendido en el piso. Parece un poco surreal? Pues hay que acostumbrarse a la imagen si estas dispuesta a satisfacer un galán de este tipo.

Hay hombres un poco más discretos que tienen una inclinación no muy consiente, y en cuanto te encuentras en una situación más íntima, digamos en su alcoba por ejemplo, tus pies acaban por algún motivo en sus labios y su lengua no aguanta la tentación de darte caricias húmedas.

Si realmente lo quieres y deseas satisfacer plenamente su fetiche deberías aprender cómo hacer la birmana, es decir una masturbación efectuada con los pies, usa lubricante por favor! La pinza birmana es el arte de amasar el pene usando los pies como si fuera una mano. Para ello, la mujer debe tener un gran dominio de estas extremidades para masajear y estimular convenientemente el miembro. Como el placer que se transmite al pene con esta técnica es inmenso la eyaculación no tarda en llegar.

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Algunos podos* un poco más sofisticados les gusta aderezar los pies con miel, aceite de oliva o bebidas alcohólicas antes de comerlos. Disfruta de los pies tanto como otro hombre disfrutaría de los senos o las nalgas.  Otros por el contrario prefieren el sabor y el aroma natural, incluso después de mucho sudor luego de cualquier actividad.

Ver, tocar, lamer, oler, besar, masajear los pies; Arcos pronunciados, dedos largos, uñas largas, descalzos, con medias o con zapatos; Limpios, sucios, suaves o ásperos… son preferencias individuales que podrán explorar junto con tu príncipe azul.